Antecedentes

El Programa IME Becas se creó en el 2005 con el fin de contribuir a elevar los niveles educativos de la población mexicana y de origen mexicano, radicada en Estados Unidos.

IME Becas se ha orientado a diferentes segmentos de la población con necesidades educativas particulares. Inicialmente la convocatoria se enfocó en apoyar a organizaciones sociales y unidades educativas que ofrecieran cursos de educación para adultos: alfabetización, primaria, secundaria, Examen de Desarrollo de Educación General (GED por su siglas en inglés); capacitación en computación, capacitación laboral, y clases de inglés como segundo idioma (ESL por sus siglas en inglés). Bajo esta modalidad se apoya a las Plazas Comunitarias ubicadas en todo Estados Unidos.

A partir de 2010, el programa diversificó su población objetivo al ofrecer becas a jóvenes universitarios mexicanos y de origen mexicano. La finalidad en esta modalidad ha sido proporcionar los medios para financiar a estudiantes académicamente sobresalientes que deseen completar sus estudios en universidades y colegios comunitarios de los Estados Unidos.

La tercera y última modalidad instrumentada, orientó su convocatoria a organizaciones sociales no lucrativas y unidades educativas que ofrecieran cursos de capacitación laboral que preferentemente fueran certificados, con el objetivo de contribuir a que nuestros connacionales puedan obtener algún tipo de certificación para el trabajo que les permita una mejor inserción en el mercado laboral estadounidense.

En las tres modalidades, durante un lapso de seis años y con el apoyo de la red consular mexicana, se ha buscado complementar los fondos que otorga el Gobierno de México con aportaciones económicas de fundaciones y empresas socialmente responsables, comprometidas en apoyar a la población migrante más vulnerable.

De 2005 al 2010, IME-Becas funcionó bajo un esquema centralizado en el que, la totalidad de los recursos, tanto los otorgados por el Gobierno de México como los procurados localmente por los consulados fueron administrados por la Universidad de California. A partir del 2011, el programa se descentralizó, logrando eliminar los costos administrativos. Cómo resultado, el 100% de la aportación gubernamental se distribuyó entre instituciones educativas y organizaciones sociales. Adicionalmente, los recursos procurados localmente se canalizaron en beneficio de la población radicada en la circunscripción del consulado que gestionó los recursos.